Lo que Latinoamérica está aprendiendo en la pandemia

Indudablemente, en poco tiempo no habrá un lugar en el mundo en el que la pandemia no se haya hecho presente de una u otra manera.

A lo largo y ancho del mundo estamos viviendo una metamorfosis sin precedente que emerge desde todos los rincones una expresión de solidaridad, ayuda, hermandad, asistencia y servicio.

En Latinoamérica enfrentamos como guerreros dos situaciones sin precedente para nuestra región: la incertidumbre de la salud pública y la recesión económica.

Como resultado de un sin número de miedos, nos encontramos enfrentando el estrés, la frustración y la falta de confianza. El pesimismo se hace presente y el futuro parece incierto. Pareciera que hasta las necesidades básicas corren riesgo de ser cubiertas.

El aislamiento social nos obliga a recluirnos en la seguridad y soledad de nuestro hogar y, en consecuencia, corremos el riesgo de perder el sentimiento de red humana, no así de solidaridad.

La forma en la que nos relacionamos y trabajamos con otros, las normas de convivencia, el consumo cotidiano, las planificaciones de viajes o vacaciones, todo lo conocido, cambió; es momento de desaprender.

Oportunidades y transformación

Los latinoamericanos estamos acostumbrados a estos desafíos y solemos enfrentarnos con creatividad y perseverancia pues, del otro lado del puente, siempre encontramos una oportunidad.

Cuando, no hace mucho, se evaluaba la posibilidad de involucrar a las empresas en procesos de transformación digital, migración a la nube, teletrabajo y experiencias omnicanales, el futuro se vislumbraba no tan cercano, aunque deseable. En las agendas de planificación, el teletrabajo no aparecía como un ítem crítico a discutir por sobre otros temas relevantes.

 

Hoy, la transformación se hizo presente con una fuerza abismal, creando muchísimas oportunidades para las empresas, empleados y clientes.

Las empresas que interpreten este momento como una oportunidad para aprender, innovar, crear y reinventar e interioricen que muchas de las adopciones tecnológicas necesarias para hacer frente a esta situación no se irán cuando la crisis termine, conseguirán un nuevo y gran impulso, vislumbrando su permanencia en el tiempo,

 

Teletrabajo y la nube

Me atrevo a decir que, las empresas que no hayan aprendido de la experiencia de operar con equipos trabajando en remoto y colaborando virtualmente, verán un impacto en su competitividad, margen, agilidad y flexibilidad, cara a lo que el mismo mercado laboral estará solicitando.

La empresa de investigación Gartner, en su informe “Organizaciones en Asia, después de meses de gestionar el impacto del coronavirus”, evidencia tres pilares principales como ciertos y de ellos 5 lecciones que valen la pena ser analizadas para nuestra región:

  • Trabajo remoto como una norma
  • Flexibilidad en los beneficios
  • Costos bajo revisión: ¿son necesarias las oficinas con espacio para tanta gente? ¿Trabajar desde la oficina es sinónimo de productividad?

 

Las lecciones aprendidas fueron las siguientes:

 

1- PROPORCIONAR DIRECCIÓN, CONFIANZA Y RESILIENCIA: Las personas y los equipos necesitan direcciones claras. Recibir indicaciones precisas que conlleven positivismo; un puerto seguro genera la confianza necesaria para seguir trabajando día a día con objetivos definidos.

2- CONTEXTUALIZAR: No es posible generalizar la situación. Cada empresa lo vive de una manera diferente. Para algunas será de impacto negativo, para otras una gran oportunidad. Crece así la posibilidad de innovación, revisión y creación.

3 – FOMENTAR EL APOYO ENTRE PARES. No es necesario tener un supervisor mirando sin descanso; la ayuda entre pares puede mejorar la productividad.

Es un buen momento para detectar líderes naturales. Dejar de lado la desconfianza y el exceso de estructuras jerárquicas. Adaptarse a una nueva realidad, con normas claras en el equipo, pero siendo flexibles y fomentando la autogestión y la colaboración.

4- ESTABLECER NORMAS DENTRO DEL EQUIPO: Nuevas situaciones obligan a pensar y crear nuevas normas dentro de los equipos.

Analizar las alternativas y definir nuevas normas, ayudarán al equipo a seguir contribuyendo hacia un bien común.

5- FLEXIBILIDAD PARA LAS NECESIDADES DE TRABAJO REMOTO: Cambia el ambiente laboral. El nuevo entorno trae nuevas necesidades e ingresa nuevas figuras. El ambiente de trabajo desde los hogares acerca la familia, acorta los tiempos de traslado y las crisis de transporte. Entender cada detalle de este nuevo esquema laboral permitirá desarrollar nuevas herramientas para cubrir las necesidades de los trabajadores.

La nube genera flexibilidad, con un tiempo mínimo para adaptarse a nuevas situaciones. En las últimas semanas hemos sido testigos de migraciones de grandes empresas a la nube en menos de 48 horas. El tiempo ya no está en evaluación, el momento es ahora; resguardemos las cosas que estamos haciendo bien y sigamos aprendiendo.

 

Martha Blanco Lloreda

Principal Business Consultant – Andean Region, CAM & Caribbean

[email protected]

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